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El suelo pélvico de la mujer

Algo que todas las mujeres deberíamos conocer y mimar, para evitar en el futuro problemas tan graves como pérdidas de orina o prolapsos de útero y/o vejiga. 

Fuente:  http://www.postreadiccion.com/2016/09/el-suelo-pelvico.html

Cuántas veces, hablando con mi familia o amigas y también en consulta, sobre qué es el suelo pélvico me encuentro con respuestas tipo: “eso que está ahí abajo” o “ lo que tenemos entre las piernas” o “ por donde nacen los niños”. Cuántas veces escucho a las mamás decir: “yo no tengo problemas de suelo pélvico porque como he tenido cesárea…” Pues bien, hoy os voy a contar qué es, cómo localizarlo y cómo podemos saber si lo tenemos en buen estado o si debemos acudir a fisioterapia.

El suelo pélvico es un entramado de músculos que tapizan el interior de la pélvis y que forman parte de la esfera abdominopelviana o abdominopélvica. Al pensar en ello, no debemos hacerlo sólo en los esfínteres o genitales pues va mucho más allá.


Está formado por una musculatura con fibras rápidas y lentas. Las rápidas vendrían a ser las velocistas y sólo son el 20%. Las lentas en cambio, serían las maratonianas y son las más abundantes, el 80% restante. Es importante entender esto porque explica  que toda esa fibra lenta le da al suelo pélvico la función principal de sostener y estabilizar las vísceras pélvicas: vejiga, útero y recto principalmente. Además estas fibras son las responsables de mantener el tono muscular en reposo, es decir, esa mínima “contracción” necesaria para mantener los órganos en su sitio. Si esta musculatura falla por cualquier motivo se pueden producir distintas patologías como la incontinencia urinaria, de gases o fecal o  el llamado prolapso, que es la salida de alguna de  esas vísceras a través de la vagina.

La esfera abdominopelviana o abdominopélvica comprende el abdomen y la pelvis. Esta esfera se comporta como un cilindro en el que la tapa superior estaría formada por el diafragma, la tapa inferior sería la musculatura del suelo pélvico y el cuerpo del cilindro estaría formado por el músculo transverso del abdomen y los multífidos de la columna vertebral (musculatura intrínseca de la misma). El transverso del abdomen es un músculo que rodea el abdomen a modo de faja fisiológica y su contracción nos estabiliza la zona lumbopélvica. Todos lo esfuerzos que realizamos incluyen una presión que el abdomen distribuye de forma correcta para evitar que nuestro periné sufra. Pero si por ejemplo tenemos el transverso del abdomen débil, algo muy frecuente después de un parto, esas presiones no se distribuyen de forma correcta y caen directas hacia el periné produciendo un abombamiento de su musculatura y llevándose por delante las vísceras pélvicas. Esa presión sale por la vía más fácil, que en las mujeres es la vagina. Si a esto le sumamos la debilidad del periné tras los embarazos, el estreñimiento, trabajos en los que se carga continuamente peso, realizar deportes de impacto como correr o saltar, hacer abdominales clásicos o tener una mala postura,  al final aparece la patología. Según donde se localice tendremos diferentes síntomas: si es en vejiga habrá incontinencia urinaria, si es en la vagina tendremos dolor en el coito y/o prolapsos, y si es en el esfínter anal habrá incontinencia fecal y/o a gases.

Es decir, que los esfuerzos que realizamos a diario, generan presiones abdominales en las partes superiores que afectan a las partes inferiores de esta esfera.

El primer síntoma que aparece suele ser o los escapes de orina o dolor con la penetración. El escape puede ser de unas gotitas o de un gran chorro, sólo cuando estornudo o cuando hago algún deporte, pero no debéis restarle importancia porque al fin y al cabo todos son síntomas de debilidad muscular del periné y se consideran incontinencia urinaria. Es en ese momento cuando debéis alarmaros y consultar a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico porque es más sencillo y rápido rehabilitar un periné con pocos síntomas que cuando lo dejamos pasar y ya se ha instaurado o aumentado la clínica. Las mujeres que ya hemos tenido hijos, deberíamos integrar la fisioterapia del suelo pélvico en nuestra lista de "cosas que debo hacer anualmente" junto a "revisión anual con el ginecólogo y con el dentista".

Es importante al hablar del suelo pélvico mencionar dos cosas: la actitud hipopresiva y el estreñimiento.

La actitud hipopresiva es una actitud corporal que garantiza la correcta distribución de las presiones abdominales sin dañar nuestro periné. Escuché en una ocasión a una compañera decir “tenemos que ir por la vida como una reina, un poco erguida, pero sólo lo suficiente sin tener ni culo plano ni culo pollo”.

La postura corporal es especialmente importante ya que nos acompaña durante todo el día. Esto, junto con un buen entrenamiento con abdominales hipopresivos y el trabajo del transverso del abdomen nos pueden garantizar, entre otras cosas, conseguir un buen tono muscular.


Los ejercicios abdominales hipopresivos los desarrolló Marcel Caufriez para rehabilitar el suelo pélvico en el postparto. Se basan en el trabajo conjunto del diafragma, el transverso del abdomen y el periné. Con ellos podemos trabajar el abdomen de manera global y no sólo abarcando los músculos rectos y oblícuos como ocurre con los ejercicios de abdominales clásicos. Así que a partir de ahora, estos últimos, debemos dejárselos a los hombres ya que no padecen de la misma forma ni en la misma medida del suelo pélvico. Podemos conseguir resultados espectaculares y cuidar nuestro periné con los hipopresivos.

Pero ojo: puesto que se deben considerar como parte del tratamiento de rehabilitación, han de  ir siempre acompañados de una exploración por parte del fisioterapeuta ya que no valen para todo el mundo ni en todo momento. Es el fisioterapeuta el que determina cuando puedes empezar con ellos y el que te los explicará y hará contigo hasta que los controles para hacerlos sólo en casa o en una clase colectiva, que son muuuucho más divertidas.

Vamos a hablar también del estreñimiento, nuestro primer gran enemigo. Todas las mujeres, tengamos o no problemas de suelo pélvico, debemos cuidar la forma de empujar a la hora de defecar. Al igual que los abdominales clásicos, a partir de hoy también debemos evitar empujar conteniendo la respiración ya que lo único que conseguiremos es abombar y debilitar más el suelo pélvico. Lo primero y más importante es que debemos aprovechar el momento del estímulo, es decir, cuando vienen las ganas de hacer de vientre aprovecharlo e ir al baño estemos donde estemos. Para empujar debemos utilizar lo que se llama “espiración frenada” que es como si echaras el aire sin despegar los dientes, como frenando su salida, de esta forma utilizamos la prensa abdominal y el diafragma, que hace de émbolo y ayuda a la salida de las heces. La posición también es importante. Si ponemos un alzador pequeño de los de los niños o una caja de zapatos bajo nuestros pies, las rodillas quedan más altas que las caderas y ayuda a la apertura del canal anal para favorecer la salida de las heces.


Aquí os dejo el link de un video que explica el por qué de la postura, aunque promociona un alzador que se adapta a los WCs: https://www.youtube.com/watch?v=pYcv6odWfTM

Antes os he mencionado que uno de los principales síntomas era también el dolor durante la penetración. Pues aunque no voy a ahondar mucho en este campo hoy, sí que os quiero decir que es algo más frecuente de lo que os podéis imaginar. Especialmente después de un parto, cuando tenemos todavía la zona sensible y mucho miedo a reanudar las relaciones sexuales. En estos casos que no se suelen comentar por vergüenza, un fisioterapeuta también os puede ayudar ya que al trabajar la zona se suele conseguir una gran mejoría o desaparición de los síntomas en poco tiempo.

Pues de momento aquí dejamos este tema del que podría estar hablando horas, ya que me fascina. Espero haberos transmitido este interés y haberos aclarado un poco este complejo pero interesante entramado muscular. ¡Hasta la próxima!
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